Primer temporada de Coral do Mar en Galicia: qué aprendimos y qué seguimos haciendo igual.
Coral nació en Uruguay como un proyecto familiar, aprendiendo sobre la marcha: vendiendo tablas, hablando con quienes reman, escuchando problemas y volviendo al agua para entender mejor el producto.
Este año dimos un paso bastante grande para nosotros: llevamos Coral al otro lado del Atlántico.
Así nació Coral do Mar, en Galicia, al noroeste de España. No como una franquicia ni como una marca distinta, sino como una nueva etapa del mismo proyecto.
¿Por qué Galicia?
Galicia tiene una relación muy fuerte con el mar. Rías, costa abierta, viento, agua fría y una comunidad que conoce bien lo que usa.
También es un mercado mucho más grande y competitivo, donde conviven marcas europeas consolidadas y clientes acostumbrados a comparar productos.
Para nosotros era un lugar ideal para aprender.
Nos obligó a zambullirnos a fondo en todo, desde la construcción de las tablas hasta la logística, la garantía, la forma de presentar el producto y, sobre todo, la manera de explicar por qué elegimos cada modelo.
Y encontramos algo familiar: en Galicia, igual que en Uruguay, funciona mucho mejor hablar claro que llenarse de adjetivos.
Lo que cruzó el Atlántico no fueron solamente tablas
La forma de trabajar siguió siendo la misma.
Seguimos importando directamente, trabajando con las fábricas y revisando materiales, construcción y controles de calidad. Seguimos intentando entender qué necesita realmente quien va a usar una tabla antes de recomendarle una.
Y seguimos respaldando nuestras tablas durante cinco años.
En Europa esta parte tomó todavía más importancia. Aprendimos a explicar mejor qué hay detrás de una tabla: cómo está construida, qué diferencias existen entre modelos y qué uso tiene sentido para cada persona.
No siempre la tabla más cara es la indicada. Y vender bien también significa poder decir eso.
Salir de internet y volver al agua
Otra cosa quedó bastante clara: una tabla de paddle se entiende mucho mejor en el agua que en una pantalla.
Por eso Coral do Mar tuvo desde el principio una presencia muy física.
Participamos en la Semana Verde de Galicia, organizamos jornadas de prueba y remadas, visitamos clubes y escuelas náuticas y empezamos a construir una red de lugares donde se pueden conocer y probar nuestras tablas.
Incluso hicimos participar a la comunidad en el desarrollo de los próximos modelos gallegos, proponiendo nombres vinculados al paisaje y a la cultura local.
Fue una manera de hacer en Galicia algo que para nosotros siempre fue importante en Uruguay: que Coral no sea solamente una tienda.
Lo que aprendimos
El primer año nos dejó varias conclusiones.
La principal es que la cercanía sigue teniendo muchísimo valor.
Podemos mejorar la web, hacer publicidad o preparar mejores fotografías, pero cuando alguien está por comprar una tabla, muchas veces lo que termina definiendo la decisión es poder hablar con una persona que conoce el producto y se hace responsable de lo que recomienda.
También confirmamos el valor de las pruebas. Cuando alguien se sube a una tabla, siente su estabilidad y entiende las diferencias entre modelos, gran parte de la conversación cambia.
Y aprendimos algo más: crecer obliga a ordenar.
Montar una operación en otro país significó aprender nuevas normas, proveedores logísticos, importaciones, almacenaje y distribución. Mucho de ese trabajo no se ve en Instagram, pero es lo que permite después responder cuando alguien necesita una tabla, un repuesto o una solución.
Lo que no cambió
Cambió el agua. Cambió el clima. Cambió el mercado.
La forma de trabajar, bastante menos.
Coral y Coral do Mar siguen siendo el mismo proyecto familiar. Del otro lado de un mensaje hay alguien que conoce las tablas y que va a intentar recomendarte la que realmente tenga sentido para vos.
Seguimos prefiriendo elegir pocos productos y conocerlos bien antes que llenar un catálogo.
Y seguimos creyendo que vender una tabla no termina cuando sale la caja.
Coral do Mar es, simplemente, Coral en otra orilla.
Y todo lo aprendido vuelve a Uruguay
Tal vez esta sea la parte más importante de la historia.
Coral do Mar no es un proyecto separado del uruguayo. Todo lo que probamos en Galicia —productos, logística, controles de calidad, atención, garantías y formas de acercar una tabla a la gente— también mejora lo que hacemos acá.
Mientras Coral crece en Europa, en Uruguay estuvimos trabajando durante más de un año en nuestro próximo paso: diseñar nuestras propias tablas para nuestras aguas.
Muy pronto se las mostramos.
Dos mercados, una misma familia y bastante camino todavía por remar.
Conocé Coral do Mar: www.coraldomar.es · Instagram @coraldomar.es
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